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Apatia Sexual |
Apreciados doctores:
"Mi nombre es Alberto, tengo 37 años y tiendo a ser solitario,
preocupado por superarme en la vida. Trabajo de 7 a.m. a 8 de la noche,
llego a mi apartamento y no me provoca estar con mi pareja. Ya tenemos
5 años juntos, me inquieta el hecho de que he perdido el deseo sexual,
al principio disfruté mucho de mi vida sexual. No tengo el menor
interés por tener sexo, mi mujer se queja, me inquieta, pero no sé que
hacer. Mi libido ha pasado a ser algo inexistente, a pesar de que me
siento atraído por las mujeres en general, me siento apático respecto
al sexo, quisiera saber si puede ser tanto trabajo que me tiene de esa
forma. Aparte de eso tengo una gripe que no se me quita. ¿Tendrá que
ver todo esto con el desgano sexual?".
Estimado Alberto:
Nosotros pensamos que la vida sexual en la pareja es muy importante y
debe tomarse en consideración para vivir a plenitud. Con relación a lo
que nos planteas, pareciera que estás pasando por un período de "Apatía
sexual" que tiene que ver con la ausencia de pasión o falta de deseo
sexual. Se traduce en desinterés franco e indiferencia leve, moderada o
marcada, por todo lo que implica o tiene que ver con el sexo. Se habla
de Apatía o Inhibición del Deseo Sexual, cuando dentro de una relación,
uno de los miembros ve descender de forma parcial o total el número de
veces que se siente incitado a iniciar un contacto sexual.
Ciclo de respuesta sexual
Los sexólogos suelen dividir el ciclo de las relaciones sexuales en
cinco fases, que varían en intensidad y duración según los sujetos y
las circunstancias. La primera es el Deseo, fase de carácter subjetivo
y psicológico. El deseo sexual se refiere al grado de motivación que
las personas sienten para iniciar un acercamiento sexual. Consiste en
tener fantasías sobre actividad sexual y en las ganas de tener
actividad sexual. Tiene que ver con los estímulos sexuales efectivos,
tanto psicológicos, como la presencia o pensamiento del objeto amado,
como fisiológicos, como los abrazos o los besos, o una combinación de
ambos. Posterior a esta fase, se encuentran la Excitación, la Meseta,
el Orgasmo y por último la Resolución.
Este ciclo saludable de respuesta sexual ha sido descrito por Master y
Johnson. Ellos plantean que cuando hay disfunción en la fase inicial
del Deseo, el umbral de respuesta sexual se eleva mostrándose una
Apatía Sexual.
Esta apatía puede ser Primaria, cuando el sujeto la presenta desde el
inicio de sus relaciones sexuales, o Secundaria, cuando se presenta
después de un período de funcionamiento normal, largo y satisfactorio.
En muchos casos es Selectiva, es decir que sólo existe con una pareja
determinada -la permanente- y no con otras parejas, y en ocasiones es
General, cuando aparece siempre.
La Organización Mundial de la Salud, la incluye en la décima edición de
la Clasificación Internacional de las Enfermedades, dentro de las
disfunciones sexuales "No orgánicas" llamándola "Ausencia o Pérdida del
Deseo Sexual", y los requisitos para diagnosticarla son la disminución
de la búsqueda de estímulos de contenido sexual o de pensamientos
sexuales acompañados de sentimientos de deseo y de apetito sexual, o de
fantasías sexuales, falta de interés en iniciar actividades sexuales,
ya sea con una pareja o mediante masturbación solitaria, con una
frecuencia claramente menor de lo esperado por la edad y el contexto
correspondiente, o claramente inferior a etapas anteriores del paciente.
Para hacer el diagnóstico de Ausencia del Deseo Sexual, éste debe ser
el problema principal que presente la persona y no -por ejemplo- una
depresión dentro de la cual hay disminución de todas las áreas vitales
en el paciente, como sueño, falta de apetito para comer o disminución
del deseo sexual.
Es importante hacer notar que la ausencia del deseo sexual no excluye
la posibilidad de placer o la excitación, pero hace menos probable que
el sujeto emprenda alguna actividad sexual. En este sentido, muchos
autores lo denominan Trastorno Hipoactivo del Deseo Sexual.
El diagnóstico no debe realizarse cuando el desgano sexual es
debido a la toma de medicamentos o alguna etiología orgánica, como una
enfermedad física.
Causas
Las Médicas, son las causas fisiológicas, como problemas endocrinos,
trastornos hormonales, insuficiencia renal, entre otras. Los
medicamentos como los anticonceptivos, antidepresivos, antibióticos y
los antihistamínicos pueden generar como efecto secundario una
disminución evidente de la libido.
Las causas Psicológicas primordiales son los altos niveles de ansiedad
de origen diverso, como una estricta educación moral, experiencias
previas no satisfactorias, miedo a la intimidad, temores o estrés, o la
existencia de sentimientos negativos hacia uno mismo, como no sentirse
atractivo o mantener una autovaloración negativa.
Estos dos grandes factores pueden producir una disminución en el grado
de deseo que se experimenta. Otro factor no estrictamente psicológico,
se refiere a la forma habitual que tiene una pareja de relacionarse. Si
siempre se da en las mismas circunstancias y bajo las mismas pautas, no
es raro que al cabo de un tiempo se pueda producir una pérdida de
interés hacia el inicio de los contactos.
El desamor, la incomunicación, el tedio y la indiferencia son causas comunes de la Apatía sexual.
Por otro lado, individuos que no reconocen en la sexualidad una fuente
de placer y la conceptúan sólo como medio de reproducción, no buscarán
variación y alternativas para la misma, lo cual con frecuencia también
contribuye con la Apatía sexual.
Algunos factores asociados son la inconformidad en el trabajo, el
estrés y la mala salud, que pueden ser "asesinos" silenciosos y
graduales de la libido.
Potenciar la sexualidad
El Sexo no es algo que sólo ocurre, podemos facilitar que ocurra y sea
maravilloso. Puede durar y mejorarse con el tiempo. La Apatía sexual,
requiere que se aborde la relación de la pareja en todas sus
dimensiones. De ahí la dificultad de tratar esta disfunción
genéricamente. Implica la revisión de factores psicológicos
individuales de cada uno de los miembros, así como de la interacción de
la dinámica de la pareja y de su relación con el mundo circundante.
Podemos cultivar la sexualidad teniendo una buena actitud ante el sexo.
Pensando sexualmente en nuestra vida cotidiana, y llevando la
excitación a nuestra pareja. Energetizándonos, correr, saltar, reírse,
respirar, hacer cosas que gusten y muevan la sangre por las venas.
Quererse y valorarse. Conectarse con los deseos y sensaciones de todo
tipo. Buscar tiempo, espacio y ocuparse de revivir la sexualidad.
Es conveniente incorporar pensamientos del tipo: "el placer es bueno",
"merezco el placer", "el sexo apoya mi crecimiento personal" y procurar
activamente el mejoramiento de la relación con nuestra pareja.
Algo muy importante es la creación de un "clima erótico" que facilite
el despertar del deseo, para ello puede ser útil el empleo de recursos
eróticos que resulten atractivos para ambos.
Algunos alimentos tienen cierta acción afrodisíaca. También algunos
medicamentos con prescripción pueden producir un aumento de la libido.
En su caso, Alberto, al parecer hay factores que pueden estar
influyendo en la disminución que presenta del deseo sexual, como las
preocupaciones laborales o la gripe, pero es muy importante que se
ocupe más de su cuerpo, de relajarse, dejar espacios para los
pensamientos sexuales y comenzar a conectarse de nuevo con sus
sensaciones y sus sanos impulsos. Le recomendamos leer junto a su
esposa esta publicación y solicitar, conjuntamente, ayuda profesional.
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