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No se como Besar |
Apreciados doctores Gessen:
Me resulta incómodo y hasta me siento estúpido consultando esto. Ocurre
que tengo 16 años, estudio 4to. año de bachillerato y, como es normal,
siento que me enamoré de una compañera. Ella me mira, se sonríe
conmigo, pero no me atrevo a acercarme. Sé todo lo que le podría decir
y estoy casi seguro de que aceptará salir conmigo. El problema es que
nunca he tenido una relación. Mis padres nunca conversan conmigo
respecto al sexo. Además, me han inculcado que tocar o besar a una
muchacha no es bueno a mi edad, y que se debe respetar creando
distancia con las demás personas. A pesar de tener bastante información
sobre las relaciones sexuales, las posiciones y todo eso, aunque muchos
no lo crean, no sé cómo besar o acercarme. Me preocupa salir con esta
persona, estar en el momento adecuado para besarla y no saber cómo
hacerlo.
Sé que no es un tema muy común, pero pienso que debe existir alguna manera de explicar el proceso o el acto de besar.
Gracias por su ayuda...
Alberto.
Apreciado Alberto:
Uno de los mejores caminos de expresar cariño, atracción o deseo, se
centra en el contacto táctil. Las caricias, los abrazos y los besos,
son las maneras que las personas utilizan para exteriorizar su afecto.
Muchas veces, encontramos que se nos hace más fácil acariciar con
palabras o actos. Esta forma de expresión, sin dejar de ser auténtica y
sincera, tiene sus implicaciones. La persona que lo recibe puede que no
entienda qué es lo que se le está intentando transmitir. Podría pensar
que es sólo una manera de ser y no sentir que, en realidad, se está
intentando expresarle cariño. Por ello, es necesario tocar a las
personas, palparlas, sentirlas. De esta forma, no quedará la menor duda
de que se está diciendo aquello que en verdad se siente y sin palabras.
El Miedo
Un gran número de personas, en el momento en que sienten la necesidad
de tocar o besar a otro, sienten un gran temor. Sobre todo a ser
rechazado por la pareja. Este miedo, a pesar de ser una sensación
natural en todo ser humano, puede disminuirse progresivamente. El punto
es atreverse. Los psicólogos conductistas señalan que cualquier tipo de
fobia, en este caso, al contacto corporal, se puede variar
gradualmente. Poco a poco, la persona debe ir haciendo ejercicios en
donde se enfrente a aquello que le causa temor. En la medida en que
observa que esta conducta no le trae consecuencias graves, irá
perdiendo ese sentimiento de temor hasta lograr su objetivo.
La Formación
Aún en nuestros tiempos, encontramos que existen tabúes. Para algunos
padres y de acuerdo a algunos principios religiosos, las caricias, los
besos y el tacto en sí, no son buenos en la adolescencia.. No hay que
olvidar que en los Libros Penitenciales de la Iglesia Católica, en
donde se establecían los castigos religiosos ante los pecados, los
delitos sexuales eran más del 66 % de los pecados conocidos. Por
ejemplo, se penaba con 7 años de ayuno la masturbación femenina y entre
12 a 15 años, la masculina. Ahora, los castigos religiosos son más
discretos, pero todavía algunas actividades sexuales se consideran
pecados, en algunas religiones, aunque sean veniales. Por ello, en
alguna medida, los consejos paternos son algo así como que debemos
actuar como personas decentes, no tocar mucho al otro, etc. Por ello, a
veces nos da temor la necesidad de contacto.
Desde el punto de vista instintivo, todos necesitamos establecer
vínculos con otros. Los amigos, los familiares y la pareja son fuentes
de vida. La carencia de contacto social, a la larga, frustra a las
personas.
La cultura, suele imponer formas de comportamiento que, a veces, no son
las más sanas. Impedir, suprimir o vetar la posibilidad de conocer al
otro por medio del tacto no es recomendable. Los padres, muchas veces
posesivos, castradores y, sobre todo, celosos, tienden a equivocarse y
crear en sus hijos sentimientos de culpa, si se les ocurre siquiera
pensar en besar o tocar a alguien del sexo opuesto. Las consecuencias
son múltiples. Crecen niños inseguros, asustados, con sentimientos de
culpa ajenos, con remordimientos y mucha rabia. Tienen problemas de
relación, y eso que les fue prohibido es un asunto oscuro que no logran
comprender. Es decir, no entienden las razones por las cuales es malo
acercarse a los demás y es por ello que intentan zafarse de tales
pensamientos, promoviendo acciones en contra de lo que les inculcaron
sus padres.
Lo sano, lo idóneo, consiste en satisfacer aquello que sentimos como
necesidad. Negarse la posibilidad de utilizar el tacto como mecanismo
de acercamiento producirá personas secas, frías.
El Beso
Los estudios realizados referentes al lenguaje corporal, señalan que
una de las partes más sensibles del cuerpo humano es el área de la
boca, específicamente, los labios. En ellos se encuentran receptores
muy sensibles, los cuales tienen la capacidad de discriminar de manera
muy minuciosa cualquier objeto externo que los toque.
Cuando dos personas se atraen, esperan con mucha ansiedad el momento en
que se puedan besar. El contacto entre los labios induce a un estado de
plenitud total, ya que es la mejor forma de saber lo que el otro siente
hacia uno.
Investigaciones realizadas recientemente en la Universidad de
California, afirman que cuando dos personas se dan un apasionado beso,
ocurren cambios bioquímicos. Estas variaciones son las que permiten que
las personas se sientan excitadas, atraídas y totalmente alegres. Una
persona que besa a otra y no siente nada más que el contacto de los
labios, posiblemente no percibirá grandes cambios en su estado anímico.
Esto sería una clave para descartar la posibilidad de sentir atracción
o amor por la otra persona.
¿Cómo aprender a besar?
Desde que los niños son muy pequeños, experimentan gran placer al
meterse objetos en la boca. En las etapas por las cuales atraviesa el
infante, hay una fase oral. En este período, el lactante busca
introducirse en la boca cualquier tipo de objeto. Esto, como señalamos,
le provoca sensaciones muy placenteras. Cuando este niño pasa esta
etapa y logra comprender que no todo se debe llevar a la boca,
encuentra que, dentro de las relaciones humanas, estas mismas
necesidades se pueden satisfacer por medio del beso. Sin embargo, nadie
le enseña ni le informa sobre la manera en que se suele besar.
Aprender a besar es como aprender a manejar bicicleta. Ocurren intentos
frustrados, se vuelve a intentar y, finalmente, nunca se olvida. El
primer requisito es sentir la necesidad o el deseo de hacerlo. En caso
de lo contrario, si no existe estimulación previa, no se conseguirán
grandes resultados. En segundo lugar, hay que armarse de valor y
seguridad. El miedo a la primera vez y la sensación de no poder hacerlo
deben ser apartadas o, por lo menos, disimuladas. Se debe iniciar un
espacio exploratorio; luego, comenzar a besar a la otra persona en los
pómulos, cuello u otras zonas cercanas a los labios. Esto produce mayor
seguridad. Se deben rozar los labios de la otra persona. Este primer
contacto generará los primeros cambios químicos y, a la vez, aumentará
las ganas de hacerlo. El tercer paso, es iniciar el conocido "beso
francés"; aquí, la lengua penetra en la boca de la otra persona y
viceversa y ambas realizan movimientos repetidos. Besar no es una
ciencia, es un arte. Por ello, la capacidad de imaginación, inventiva y
creatividad, son los principales elementos para besar bien.
Si el temor es más grande que el deseo, se puede acudir a prácticas con
uno mismo. Colocar los labios en la mano, presionarlos contra ésta y
realizar los movimientos indicados, podría significar una buena
maniobra para, posteriormente, besar a una persona real.
Te deseamos el mejor de los besos cuando te atrevas y descubras que lo puedes hacer muy bien.
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